30 de septiembre de 2025

FUENCALIENTE 1901. LA ESPAÑA INEXPLORADA

ABEL CHAPMAN Y WALTER BUCK EN FUENCALIENTE

Rehala de podencos (acollarados en pareja)

Esta entrada del blog la dedicamos a un interesante y ameno texto sobre Sierra Morena y Fuencaliente que aparece en el libro "LA ESPAÑA INEXPLORADA", escrito por Abel Chapman y Walter J. Buck, editado en Londres en 1910, y reeditado por la Junta de Andalucía y el Patronato del Parque Nacional de Doñana en 1989, bajo la dirección de Antonio López Ontiveros.

Este libro, aunque de carácter cinegético, es muy rico en noticias y datos sobre historia natural y descripciones geográficas de España. Abel Chapman, cazador y escritor, y Walter J. Buck, vicecónsul británico de Jerez, vinieron por primera vez a Fuencaliente en Febrero de 1901 a cazar cabras monteses en la finca que el Marqués del Mérito tenía en Sierra Quintana, único lugar de Sierra Morena donde no habían desaparecido. La finca, conocida como El Panizal y El Risquillo, aun pertenece a los herederos de dicho Marqués.

Las fatigas que pasaron en Sierra Quintana, y los días que tuvieron que estar en la posada del pueblo encerrados por el mal tiempo, hizo que no guardaran muy buen recuerdo de esta experiencia. Aunque los autores vinieron de caza, son muchos los datos que ofrecen sobre la fauna, la vegetación y el paisaje de Fuencaliente. Entre los principales datos que aportan podemos destacar los siguientes:

  • Fuencaliente era una "desaliñada aguilera". Una habitación en la posada del pueblo medía doce pies por cuatro, con una puerta en cada extremo, y estaba alumbrada por una pequeña mariposa.
  • La colonia de cabras monteses de Fuencaliente, en Sierra Quintana, estaba aislada y no había más grupos en toda Sierra Morena.
  • A la cacería de Sierra Quintana fueron acompañados por algunos cazadores locales, como Abad y Brígido, que llevaron sus burros.
  • Las pocas cabras monteses que quedaban se habían vuelto nocturnas en sus hábitos, pasando el día entero en las cuevas y grietas, debido a que los montañeses nunca habían dejado en paz a las cabras, ya que todos llevaban escopetas y las usaban en cualquier momento que hubiera oportunidad.
  • En esta época (1901) las cabras supervivientes habían disminuido a un mero puñado. Durante los siguientes cinco años se despertó el tardío interés de los terratenientes españoles por salvarlas.
  • El Marqués del Mérito informa a los autores que en el pueblo cercano, Fuencaliente, cada hombre era un cazador, aunque no habían conseguido acabar con las cabras.
  • La caza libre acababa de terminar y empezaron los cotos privados.
  • En Sierra Morena vivía una de las castas más importantes de ciervo común de Europa.
  • Se pagaba a los guardas una recompensa por cada águila real que mataban, y el mismo Marqués cogió un aguilucho del nido, habiendo matado a sus padres.
  • Se usaba extensivamente la estricnina para exterminar lobos.
  • El lince ya era muy escaso y las crías capturadas morían sin explicación.
CAPÍTULO XIV: SIERRA MORENA

LA CABRA MONTÉS

El turista que viaja por tren en Andalucía y observa desde la ventanilla de su vagón las laderas cubiertas de olivos, de aspecto poco abrupto en su conjunto, de Sierra Morena, no se hará una idea adecuada, ni mucho menos romántica, de esta gran cordillera de la que se ve sólo el borde meridional. Pero, de hecho, el tren le hace pasar apresuradamente a pocas leguas quizás de la zona de más estupenda caza mayor de España, lugar de montañas solitarias y con un sinfín de depresiones llenas de maleza, en donde se ocultan fieros lobos y jabalíes gigantes, junto con una de las castas más importantes de ciervo común que aun quedan en Europa.

En verdad, a Sierra Morena le faltan tanto los grandes picos como las estupendas alineaciones que caracterizan a todas las demás sierras españolas, desde Sierra Nevada y Gredos hasta los Pirineos. Consiste mas bien en un cúmulo de sierras yuxtapuestas de no mucha altura, aunque ramificadas hasta lo infinito, faltándole (salvo sólo en dos puntos) ese aspecto atrevido que resulta tan atractivo a la vista. Si todas las montañas españolas tuvieran el mismo perfil de Sierra Morena, el término "sierra" no podría aplicárseles. Es, además, un sistema montañoso de una sola vertiente, una especie de fortaleza, bordeada en su lado norte por las tierras meseteñas de La Mancha, pareciéndose en ésto al muy conocido Drakensberg del Transvaal.La Sierra Morena, típica pero genuina, separa a lo largo de mas de 300 millas las tierras bajas y soleadas de Andalucía de las desiertas y más frías tierras altas de La Mancha, al norte. Y en anchura (si incluyéramos los contiguos Montes de Toledo), este sistema montañoso se extiende poco menos de 150 millas. Como sistema montañoso en su conjunto, la Sierra Morena cubre un espacio igual a la totalidad de la Inglaterra al sur del Támesis, con una estribación central en el norte que comprendería todos los Midland Counties hasta llegar incluso a Nottingham.

[.....] Aunque Sierra Morena se caracteriza por su aspecto masivo más que abrupto, encontramos un par de crestones de roca desnuda de aspecto majestuoso. Tal es el caso, por ejemplo, de Despeñaperros, a través de cuyos desfiladeros pasa el ferrocarril andaluz casi subterráneamente. El mismo nombre de Despeñaperros significa en este idioma español, tan flexible, nada menos que sus rocas amenazan con llevar a la muerte y la destrucción a los perros que se aventuran por allí.

Otra interpretación sugiere que en tiempos antiguos, tales bromas gastaban los moros, no eran perros, sino cristianos (ya que para un moro ambos términos eran sinónimos) los que eran arrojados para darles muerte desde los riscos de Despeñaperros.

Estas formaciones rocosas son soberbiamente abruptas. Grandes peñascos separados, masivos, marmóreos y recubiertos de musgo, se elevan verticalmente en ásperas laderas, y grandes monolitos sobresalen, cada uno con un perfil rectilíneo tan preciso que uno se pregunta si son obra verdaderamente de la naturaleza o fortalezas de fábula del tiempo de los godos o de los moros. A pesar de su sorprendente perfil, con todo, sus peñascos y precipicios están demasiado dispersos y separados entre sí (con intervalos intermedios practicables) para atraer, a un amante de la montaña como el ibex, y ninguna montés ha ocupado nunca las gargantas de Despeñaperros.

Una zona igualmente abrupta, aunque más extensa y continua, se encuentra cerca de Fuen-Caliente, y tiene por nombre Sierra Quintana. Esta sierra, a pesar de que sus elevaciones sobrepasan escasamente los 7.000 pies, forma el único punto de Sierra Morena en el que la cabra hispánica pone aún los pies.

Allí, en 1901, el autor sufrió una de esas malas experiencias que de vez en cuando acontecen a aquellos que buscan cazaderos en los rincones más agrestes del mundo. Fue a mediados de febrero cuando, forzados por lo extremoso del tiempo, nos vimos obligados a buscar refugio en la aldea de Fuen-Caliente, colgada a 5.700 pies de una ladera de la sierra, del mismo modo que los aviones roqueros fijan sus nidos en las paredes rocosas. Fuen-Caliente data de los tiempos romanos. Fuentes termales, como indica su nombre, nacen aquí de las rocas hendidas, y los baños de piedra, no construidos por manos modernas, son testigos de empresas pasadas. Hoy en día, según se nos dijo, los baños de Fuen-Caliente atraen visitantes veraniegos; confiamos en la mejoría de su salud aquí. Seguramente es necesaria alguna compensación para equilibrar los peligros de la estancia en esta desaliñada aguilera. Lo escribimos de corazón, incluso después de todos estos años, y después de sufrir tribulaciones de todo tipo en un paraje tan rudo. Fuen-Caliente es dura de recorrer. Teniendo tiendas y un equipo de campaña completo, pensábamos vivir independientes de la posada del pueblo. Una noche, sin embargo, mientras escalábamos la pendiente que conduce a lo más alto de la sierra, nos sobrevino un vendaval de levante, con tormentas de nieve que ni siquiera una mula podría soportar. No podíamos hacer otra cosa que buscar refugio en la aldea de abajo. Mi dormitorio medía doce pies por cuatro, con una puerta en cada extremo. A la puerta, propiamente dicha, se llegaba por una escalera vertical; la segunda, podría quizás considerarse como ventana, pero en realidad sólo se distinguía de la anterior por su tamaño menor, ambas construidas de madera sólida. Por otro lado, cuando dejaba la ventana abierta, la nieve se arremolinaba en la habitación como en la sierra misma; si la cerraba, vivíamos en una oscuridad escasamente aliviada por una vacilante mariposa, que es una mecha de algodón flotando en un cuenco de aceite de oliva. Bajo tales condiciones, y otros horrores sin nombre, pasamos tres días con sus noches, mientras el temporal soplaba y la nieve se arremolinaba alrededor incesantemente.

A la mañana siguiente, el viento disminuyó, y la nieve dio paso a una fina lluvia. Estos levantes duran habitualmente entre tres y nueve días; por esto, pensando que éste ya había pasado, empaquetamos el equipo y salimos para buscar de nuevo al ibex. Caraballo, con su acostumbrada previsión, compró unos cuantos pollos vivos, que colgó por las patas del serón de la mula posterior. En la limitada área de Quintana, el ibex ofrece la mejor oportunidad para el rececho.

La expedición en el Peñón del Cuervo, Fuencaliente
Las mulas son estupendos animales de montaña. Los lugares que el animal superó aquel día no pueden ni creerse. Dos burros que pertenecían a dos cazadores locales, Abad y Brígido, que nos acompañaban, pronto se atascaron y tuvimos que dejarlos atrás. A las tres, nosotros, con mula y todo, alcanzamos la zona de más altura de Quintana, y acampamos a pocos centenares de pies de sus riscos más elevados. Montar una tienda entre rocas nunca es fácil; especialmente cuando las piquetas de hierro no encuentran agarre, y los vientos tienen que sujetarse, lo más seguramente que se pueda, a cualquier saliente.

Apenas se había puesto el sol cuando el levante volvió a apretar otra vez con redoblada energía. Sopló toda la noche a través de la garganta estrecha y alrededor de sus minaretes de roca en forma de pináculo, con el resultado de que a las once de la noche los vientos, deficientemente asegurados, se soltaron y nuestra tienda se vino abajo con un crujido. Tardamos dos horas (bajo el diluvio) en remediarlo; y cuando rompió el día una neblina helada envolvió la sierra, impidiendo ver nada más allá de unas cuantas yardas. El frío era intenso, y la pequeña pileta que habíamos ingeniado la noche anterior estaba completamente helada. La niebla continuó todo el día y el siguiente. No podíamos hacer nada, aunque persistimos en nuestras salidas diarias, como por deber, para dar una vuelta de unas cuantas horas entre los riscos. ¡Cómo rezábamos para que abriera un claro de al menos una hora y de este modo poder ver aquel glorioso panorama que buscábamos! Al crepúsculo de la segunda noche cayó una fuerte nevada y después una tormenta, que se sumo a nuestras alegrías. Los frecuentes y vívidos centelleos de los relámpagos iluminaban la oscuridad, provocando que los pollos supervivientes (que habíamos atado dentro de la tienda por caridad) piaran tan incesantemente que dormir era imposible. En esos momentos notamos una brusca bajada de temperatura: los hombres habían traído un cubo de campamento lleno de hielo que se proponían derretir en la pequeña fogata que ardía dentro de la tienda. Pero esto era excesivo, aún cuando significara "nada de café para el desayuno".

Como continuaban la helada y la niebla, la tercera mañana, los hombres propusieron que nos trasladásemos más abajo, a la colina, a un cortijo que conocían para esperar allí un tiempo más apacible. Pero para entonces el frío ya había entrado hondo en mi pecho y mi garganta, que sentía ásperos e inflamados, dejando al autor casi sin voz. Por todo esto, decidimos abandonar toda la empresa y levantamos el campamento, todavía envueltos en el manto opaco de la impetuosa cellisca.

Cruzando la sierra superior de la cresta, entre riscos de los que sólo eran visibles las bases, descendimos por la vertiente sur; aquí organizamos una "batida" entre las malezas que cubrían las laderas mas bajas. Los jaleadores nos informaron de que habían visto dos linces y tres cabritos. Sólo uno de estos últimos, sin embargo, entró a la escopeta, y resultó ser una marrana, la mitad más grande que cualquier jabalí que hubiéramos visto por entonces en España. Lamentamos no tener ningún medio de pesar esta bestia, que estimamos podía ascender muy bien a más de 200 libras netas. Una destacable cuerna mudada recogida en este lugar tenía cuatro puntas en la estaca, así como cuatro en la corona, con 34 1/8 pulgadas de largo y 5 3/4 de circunferencia de base.

Los "refugios" de la cabra montés en Sierra Quintana se encuentran entre algunos peñascos bastante grandes que forman las caras este y sur de la sierra. La tirada en este momento no obtuvo recompensa; debido a que aquí los montañeses nunca habían dejado en paz a las cabras monteses, ya que todos llevaban escopetas y las usaban en cualquier momento que hubiera oportunidad. El resultado era que los pocos ibex supervivientes se habían vuelto estrictamente nocturnos en sus hábitos, pasando el día entero en las cuevas y grietas de las paredes de aquellos precipicios verticales y desnudos. Algunos de sus encames eran absolutamente inaccesibles para cualquier criatura no dotada de alas. Una cueva, a pesar de que no ofrecía modo de alcanzarse, estaba situada sólo a unos ocho o diez pies sobre un reborde en la pared vertical de la roca. Una mañana al amanecer, las monteses, habiendo sido vistas al entrar en ella, impulsó repentinamente a un par de entecos cabreros a alcanzarlas desde la repisa de debajo, subiéndose uno de ellos a los hombros del otro, que estaba de pie en este estrecho anaquel. En su premura por escapar, el primer ibex rompió aquel precario equilibrio, y el pobre chico se precipitó hacia abajo, dando tumbos entre las rocas del abismo.

Al cabalgar de vuelta a casa a través de inhóspitas colinas cubiertas de arbustos, hacia el ferrocarril (a unas cuarenta millas de distancia), pasamos una noche en el pueblo llamado, con una inconsciente ironía, Cardeña Real. En las primeras horas de la mañana tuvo lugar otra terrorífica perturbación —alaridos, chillidos, ladridos— y todos los perros se volvieron locos. La noche estaba oscura como boca de lobo, y la lluvia caía a torrentes; a la mañana siguiente vimos que una manada de lobos había sacado a los cerdos de nuestro patrón de su zahurda, a menos de quince yardas de distancia. Ciertamente, tres cochinos mutilados estaban apilados contra la pared de nuestra cabaña.

La posibilidad de que nosotros acabásemos peor que estos cerdos no se nos había ocurrido con anterioridad. Con esto terminó, en un ciclo de catástrofes, nuestro primer enfrentamiento con la capra hispánica en Sierra Morena; pero este fallo inicial sólo sirvió para estimular posteriores esfuerzos. Por otra parte, el invierno no es estación para acampar en estas altas sierras. Mayo es más favorable, aunque el mejor momento es a comienzos de otoño.

En esta época (1901) los ibex supervivientes habían disminuido a un mero puñado. Afortunadamente, aquí como en otras partes de España, se despertó durante los siguientes cinco años el tardío interés de los terratenientes españoles por salvarlos. El propietario de las sierras antes mencionadas (el Marqués del Mérito) nos favoreció con los últimos detalles tanto respecto a la montés como sobre otras bestias salvajes de este lugar:

El Marqués del Mérito en el Mirador de la Cruz (Fuencaliente)
(Del libro "Tras las monteses de Sierra Madrona")
"La cabra montés (nos escribe) es la pieza más difícil de cazar de todas, lo que queda probado por el hecho de que en las tierras que poseo en Sierra Quintana (aunque hasta años recientes no estuvieran protegidas y en la cercanía de un pueblo donde cada hombre era un cazador) los cazadores locales no han tenido éxito en exterminar la especie. Sus medios de defensa, además de su olfato y vista agudos, consisten principalmente en las inaccesibles cuevas naturales de estas montañas, en las que los ibex buscan refugio invariablemente, en el momento en que se dan cuenta de que los persiguen. En estas cuevas las cabras hispánicas acostumbran a pasar el día entero, sin salir nunca a alimentarse, salvo durante la noche.

Hoy en día (desde que la caza libre ha terminado) empiezan a mostrarse un poco durante el día, y demuestran también de otros modos la confianza recuperada. A pesar de todo no muestran la más ligera inclinación a abandonar su vieja tendencia a trasladarse, inmediatamente a la aparición de peligro, hacia los vastos precipicios y riscos que se encuentran hacia el este de la sierra, cuyos albergues les ofrecen una seguridad casi completa. El método más efectivo para conseguir una pieza hoy día, es, como ustedes saben, al rececho. Porque este animal, cuando se ve repentinamente sorprendido por un ser humano, se asusta menos que el ciervo o cualquier otra pieza de caza, y habitualmente deja tiempo bastante para poder apuntar cuidadosamente. Ciertamente, parece alarmarse más, cuando ha perdido al intruso de vista.

La época de celo tiene lugar en noviembre y diciembre, y los chivos, normalmente en número de uno o dos, nacen en mayo, al igual que en las cabras domesticas. Un terrible enemigo de éstos es el águila real, ya que su nacimiento coincide con el período en que estas aves rapaces deben alimentar a sus propias crías, y se vuelven más agresivas que nunca. Para reducir el daño que hacen, pago ahora a los guardas una recompensa por cada águila que matan, y esta última primavera cogí yo mismo un nido que contenía un aguilucho, habiendo matado a sus padres.

No puedo anotar con precisión la dimensión de sus cuernos, pero se mató aquí un ibex (que se llevó Barasona a Córdoba) que medía 85 centímetros de longitud (33 1/2 pulgadas). Del último, cazado por Lord Hindlip, tal como se ve en la foto que les envío, la longitud de los cuernos era de 68 centímetros (26 3/4 pulgadas).

Las dimensiones de la mejor cabeza de montés obtenida por nosotros en esta sierra fueron: longitud, 28 pulgadas; circunferencia de base, 8 1/4 pulgadas".

LOBOS

Estos animales, que hacen un daño increíble a la caza, son muy abundantes en Sierra Morena, aunque raramente cobrados en las monterías. Ello no se debe a que el lobo sea particularmente astuto, sino simplemente, porque mientras esperan al ciervo, los deportistas habitualmente se pegan mucho al suelo, ofreciendo la oportunidad a los lobos de que pasen desapercibidos; mientras que, por otra parte, cuando sólo se aguardan jabalíes, y por esto los cazadores se ocultan menos, el lobo puede detectar el peligro antes de llegar a alcance de tiro. En mayo y junio las lobas tienen a sus crías; pero es difícil encontrarlas, ya que en esta época se trasladan a zonas más apartadas de las querencias frecuentadas en tiempos normales. Con todo, hay un método para descubrirlos que conocen los montañeses como el oteo, o el vigilarles por la noche, anotando precisamente el lugar donde cada loba aúlla. Si a la mañana siguiente el aullido se repite en el mismo sitio, es prácticamente seguro que tendrá su cría en las cercanías inmediatas.

Lobo cazado en Sierra Morena, 1909 (93 libras)

Al amanecer los cazadores procederán a examinar cada arbusto y caña en el punto marcado, que invariablemente consiste o en un matorral espeso o en rocas fracturadas. A todo alrededor del cubil en cien yardas, el terreno está marcado con huellas y arañazos, que habitualmente llevan a su descubrimiento; pero si no se les encontrara ese día, es completamente inútil buscarlos ahí el siguiente, puesto que desde el momento que una loba percibe que se busca a sus cachorros, los traslada lejos con presteza. Se usa extensivamente la estricnina para exterminar lobos, dando resultados positivos . Al mismo tiempo es siempre mejor complementar su uso con la búsqueda, acompañados de hombres que conozcan el terreno, de los lobeznos en la estación apropiada. La foto frente a la página 172 muestra un viejo y magnifico perro lobo que pesó 93 libras muerto, que obtuvimos en Sierra Morena, cerca de Córdoba, en marzo de 1909.

LINCE O GATO CERVAL

Este animal cría en abril y mayo, y su número de crías es generalmente de dos. Las crías capturadas en su mayoría mueren en el momento en que cambian la dieta de leche a comida sólida, y uno puede imaginarse que ocurrirá lo mismo en el caso de los linces en estado salvaje, ya que de otra manera es difícil explicar por qué un animal, cuyo único enemigo es el hombre, sea tan escaso. Su comida consiste en perdices, conejos y otra caza menor.

CIERVO COMÚN

En el caso del ciervo de estas montañas, como en cualquier otro lugar de España, el celo depende del otoño, estación que puede ser más temprana o más tardía; pero el celo siempre tiene lugar entre mediados de septiembre y mediados de octubre. Los cervatillos nacen a final de mayo y comienzos de junio, y maman de sus madres hasta el siguiente otoño. El desmogue, junto con el cambio de pelaje, varían en fecha, dependiendo del estado de salud de cada individuo. Ocurre generalmente en mayo pero en animales muy robustos hemos vistos casos en abril, y en los varetos, o venados de un año, en marzo. El desarrollo de la nueva cuerna es completo a finales de julio, y en agosto se les cae el terciopelo. Los cuernos al principio, son de color hueso, pero se oscurecen gradualmente, dependiendo el color final de la naturaleza del matorral frecuentado, encontrándose los mas oscuros en aquellos venados que habitan en jarales.

Trofeo récord de venado, Lugar Nuevo, 1909

Aunque se cree corrientemente entre la gente del pueblo que la edad de un venado puede determinarse por el número de sus puntas, esto es incorrecto, ya que el desarrollo de la cuerna depende solamente de la robustez del animal. Frecuentemente ocurre que un venado lleva menos puntas de las que tuvo el año anterior. Cuando las ciervas están a punto de parir se aíslan, buscando los lugares donde el matorral es menos espeso, dejando el cervatillo oculto en cualquier arbusto. Los hábitos de una cierva cuando da a su retoño las primeras lecciones en las artes del camuflaje y la prudencia son interesantes de observar. Poco después del alba la madre repentinamente pone en práctica una serie de saltos salvajes y convulsos, brincando sobre la maleza como si estuviera en presencia de un peligro visible, alarmando al joven para enseñarle a buscar cubierta por sí mismo. Esto se repite a intervalos hasta que el cervatillo ha aprendido a encamarse, y entonces la cierva hará lo mismo, a la vista, aunque a alguna distancia. Sólo deja que su progenie la acompañe cuando han adquirido suficiente fuerza y agilidad para que la sigan, cosa que ocurre unos veinte o treinta días después del nacimiento.

Cuando se descubre el rastro de una cierva aislada en la temporada de cría, se la puede seguir al lugar donde amamanta a sus crías. Pero tan pronto como uno observe las huellas de estos saltos espasmódicos con los que enseña a su cría el sentido del peligro (como arriba se ha descrito), uno debe empezar a examinar pausadamente cada matorral circundante. Se podrá encontrar en cualquiera de ellos al cervatillo, enroscado en el suelo sin encame alguno, y con el morro descansando en su flanco . Ofrecerá al principio alguna ligera resistencia, pero una vez capturado, puede dejársele libre con la seguridad de que no hará intento de escapar.

Los únicos enemigos que los venados adultos tienen que temer son los hombres y los lobos, aunque principalmente los últimos, puesto que ellos no sólo destruyen en esta sierra grandes cantidades de cervatillos recién nacidos, sino que, peor aún, cuando una manada de lobos ha probado la carne de venado comienza habitualmente a cazar, tanto ciervas como ciervos jóvenes a los que siguen con persistencia, día tras día hasta que quedan absolutamente exhaustos. Entonces los empujan, teniendo lugar la escena final normalmente en cualquier profunda cañada o arroyo de montaña. Los cervatillos de ciervo común, como ocurre con los chivos de la cabra montés, son también presa de las águilas reales.

LA CAZA DEL CIERVO

En lo que respecta al deporte, los mejores resultados sólo pueden conseguirse en las monterías, suponiendo que la zona esté espesamente recubierta de vegetación y generalmente elevada. Hay también un sistema de caza en la "berrea", pero éste no es seguro, debido a la velocidad de los movimientos del venado, la espesa maleza, y el riesgo de que tome el viento. Los rastreadores de mucha práctica tienen la costumbre de cazar a la greña, que consiste en observar al ciervo al amanecer, seleccionando un buen ejemplar y después siguiendo su rastro hasta el mediodía (hora en la que el ciervo, disfruta su siesta, resultando fácil acercarse a él) y tirándole cuando salta de su cama, al arrancar. Un venado realmente grande casi siempre se encuentra solo, o si tuviera un acompañante, el segundo también será un animal de gran tamaño. Estos venados nunca van con las hembras, salvo en la época de celo, en otoño. El sistema de la montería se describe con detalle en el siguiente capítulo. 

EL CIERVO Y EL JABALÍ

El ciervo de montaña de Sierra Morena es el más grande de su especie en España y podrá compararse favorablemente con cualquier ciervo realmente salvaje de Europa . Los dibujos, fotografías y medidas dadas en este capítulo así lo prueban, aunque ningún número ofrecerá una idea adecuada de estos magníficos animales tal como se les ve en todo su esplendor vital saltando con brincos desiguales sobre cualquier paso rocoso, o al coger una dirección deliberada tras alpear una pendiente. Macizo como es su cuerpo (pesando unas 300 libras netas), aun así su gigantesca cuerna parece casi desproporcionada en longitud y estructura.

Al estar toda la sierra cubierta de matorral y maleza, más espesa en algunos lugares, pero con rasos dispersos, la caza queda prácticamente limitada a la "batida" a gran escala, llamada en español montería. Antes de describir dos o tres de nuestras experiencias típicas en esta sierra, intentaremos hacer un esbozo del sistema de la montería tal como se practica a través de toda España..

Siendo el área de operaciones inmensa y cubierta de vegetación casi continua, es costumbre emplear dos o tres rehalas recobas separadas, contando en total unos setenta u ochenta perros. Las demás rehalas —además de las que pertenecen al anfitrión— las traen los cazadores invitados y cada una tiene su propio perrero, al que seguirán o reconocerán sólo sus perros . Los perreros (no los jaleadores) van montados, y cada uno lleva un trabuco y una caracola, o cuerno de caza formado por una gran caracola de mar. Las patas delanteras de los caballos, cuando es necesario —especialmente en Extremadura— van envueltas enfundas de cuero para protegerse de las terribles púas y espinas de los cistus quemados que pinchan y cortan como cuchillos. Los mejores perros son los podencos de las castas de mayor tamaño, y también los cruces de podencos y mastín, y de mastín y alano, raza de bulldogs de pelo hirsuto muy usados en Extremadura para el "agarre" del jabalí.

Los perreros con sus rehalas, y los jaleadores habitualmente comienzan con el alba, y a veces mucho antes, dependiendo de la distancia que tengan que atravesar hasta sus lugares, que puede ser de diez o doce millas. Hasta llegar al lugar de partida, los perros van acollarados en parejas y entonces se les pone un collar individual con un cencerro y estando la alineación completa —cada rehala en el lugar designado— a una hora acordada empieza la batida.

En cada ocasión en que una pieza es levantada se dispara un tiro de fogueo para animarles, y los ruidos de los jaleadores suenan detrás de ellos en millas alrededor. Si el animal sigue una dirección recta hacia adelante (la deseada), los perros son llamados con rapidez por las caracolas antes mencionadas, y la batida entonces es rehecha y reanudada.

Perrero con su caracola
Mientras tanto —lejos, en los puestos preestablecidos a distancia— la armada ha ocupado ya sus posiciones adjudicadas, las escopetas muy a menudo dispuestas a lo largo de la cuerda, en la cresta de alguna elevación prominente, a veces desplegada en un estrecho paso de valle que hay más abajo. Si el número de tiradores fuera insuficiente para llenar la línea completa, es eficaz a veces el recurso de colocar una segunda línea de escopetas (llamada traversa), proyectada hacia la batida, y en ángulo agudo con el centro de la primera línea.

Podría ocurrírseles a aquéllos acostumbrados a tratar con caza de montaña a gran escala, que es remota la posibilidad de mover a los animales con cierta exactitud hacia una línea de escopetas insuficiente, dispersa sobre vastas áreas. Sin duda, el número de escopetas —incluso diez o doce— es necesariamente insuficiente, pero aquí el conocimiento del lugar y la pericia de los serranos españoles (por naturaleza entre los mejores guerrilleros del mundo) es puesta efectivamente en juego. En la práctica es raro que los mejores "pasos" no estén controlados.

En las zonas más altas, el perfil está frecuentemente interrumpido con "pasos" denominados portillas, suficientemente destacados como para sugerir, incluso a un extraño con buen ojo para tales cosas, las líneas probables de huida de las piezas en movimiento. Pero los "pasos" no siempre están claros, ni todas las alineaciones ofrecen un perfil interrumpido. Por el contrario, frecuentemente presentan altas cimas que incluso a simple vista se presentan completamente uniformes. Aquí sirve de ayuda esa intuición local a la que nos referíamos antes, y si no, se echará en falta. Muchas veces una larga cresta aparentemente sin portillas puede (y a menudo es así) incluir varios pasos muy frecuentados. Un ligero disgusto puede sentirse con facilidad al darse uno cuenta de que el puesto asignado no presenta ningún signo de «ventaja» en su radio de acción, o «jurisdicción», como lo llaman los guardas españoles de forma arcaica. Podría ser después de todo —y probablemente así es— que el puesto sea el punto de convergencia de multitud de arroyos, hondonadas, y otras salidas acostumbradas, todas invisibles desde la profundidad sin visibilidad donde se encuentra uno; pero los puntos más destacados de la geografía cinegética son perfectamente conocidos por nuestro guía.

El monte bajo de Sierra Morena consiste en vastas áreas —muchos centenares de millas cuadradas— de jaral, un arbusto de hojas espinosas que crece hasta la altura de los hombros en los suelos más pedregosos. Dondequiera que un suelo ligeramente más generoso lo permite, el jaral se intercala y espesa con rododendros, escobón, mirto y cientos de plantas afines. En las laderas más ricas y zonas húmedas se apelotona una maleza enmarañada de lentisco y madroño, espino blanco y acebo, todo entretejido con la maligna zarza con la que es tan fácil engancharse, y la madreselva, junto con los brezos, la genista, los helechos gigantes, la aulaga, y una veintena de especies. Los cauces están flanqueados por adelfas , y los árboles principales son el alcornoque y la encina, el acebuche, el enebro y el aliso, además de otros de los que sólo conocemos los nombres españoles como quejigos, algarrobos, agracejos, etc.

Naturalmente, en terrenos tan escabrosos y quebrados como estas sierras, donde todas las escopetas están protegidas por alturas intermedias, disparar está permitido en cualquier dirección, tanto de frente como por detrás, e incluso a veces a lo largo de la misma armada. Una supervivencia de tiempos salvajes, cuando los jaleadores no contaban para nada, es sugerido por un refrán de la sierra:

Más vale matar a un cristiano
que no dejar ir a una res.

Unas palabras aquí en cuanto a las piezas y sus costumbres. Las guaridas de jabalí están invariablemente en la maleza más espesa y en la umbría, donde el sol nunca penetra. Hay siempre a mano, además, una salida preparada, a lo largo de algún cauce profundo, o bien por una cañada o garganta rocosa. Raramente se encuentran estos animales en terreno abierto, o de cubierta vegetal escasa. Son usualmente los más fuertes madroñales los que ellos seleccionan para sus cuarteles. Es raro que el jabalí sea «agarrado» por los perros durante una batida, y nunca los «solitarios».

Jabalí (200 libras netas)
El ciervo, por el contrario, evita la maleza espesa, encamándose en el matorral más ralo, e invariablemente en la solana. Aunque sus camas pueden encontrarse en terreno mas bajo, buscan siempre las alturas cuando se les acosa, y entonces eligen el camino a través de los matorrales de cistus más claros o a través de las laderas abiertas, sabiendo por instinto que aquí pueden correr más deprisa y rehuir mejor la rehala que los persigue.

Debido a la amplitud de área de cada mancha, la montería en la sierra se limita a una sola batida por día, llegando los tiradores a sus puntos a las once de la mañana, permaneciendo allí hasta bien entrada la tarde. En las llanuras, como ya se ha descrito, cuatro, cinco e incluso seis batidas son posibles algunas veces durante el día.

Abel Chapman y Walter J. Buck

30 de diciembre de 2024

LA "CAUSA GENERAL" EN FUENCALIENTE (II)

FUENCALIENTE DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL 

CAUSA GENERAL (SEGUNDA PARTE) 

La "CAUSA GENERAL" sobre la "dominación roja" se inició por Decreto de 26 de abril de 1940, por el que se ordenaba a la Fiscalía del Tribunal Supremo su instrucción, con objeto de averiguar los hechos delictivos cometidos por los "rojos" desde las elecciones de febrero de 1936 hasta el fin de la guerra civil (abril de 1939). La Causa General no terminó hasta 1969 con la ley que declaró como prescritos los posibles hechos penales que ocurrieron antes del 1 de abril de 1939. 
La documentación de la Causa General está clasificada en 11 carpetas ("piezas"). La pieza primera o principal ya la vimos en otra entrada de este blog y se refiere a hechos delictivos que hubieran ocurrido en la localidad partiendo de los llamados "Estados", documentos que se pidieron al Ayuntamiento al terminar la guerra civil (Auditoría de Guerra). Quien quiera leer los documentos originales escaneados puede encontrarlos dentro del Portal de Archivos Españoles, en el Archivo Histórico Nacional, apartado Fiscalía del Tribunal Supremo (Causa General de la provincia de Ciudad Real)
En esta segunda parte veremos documentos referidos a Fuencaliente encontrados en las otras diez piezas de la Causa. La pieza 2 (Alzamiento Nacional) contiene información sobre la participación de los civiles en el golpe de estado y la participación del Ejército. La 3 sobre personas encarceladas por motivos políticos y presos ejecutados. La pieza 4 sobre la organización y funcionamiento de las checas. La pieza 5 trata sobre la actuación de la Justicia en el bando republicano. La número 6 sobre la prensa. La pieza séptima sobre la actuación de las autoridades locales. La pieza octava sobre delitos contra la propiedad, incautaciones y colectividades. La novena sobre la banca. La pieza décima sobre la persecución religiosa. Y la pieza 11 sobre los daños sufridos por el Tesoro artístico y la situación de la enseñanza. 
El Alzamiento Nacional. Informe del Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil (26 de abril de 1941)
El Jefe del 2º Tercio informa que las fuerzas de la Guardia Civil  que había  en los pueblos de La Garganta, Argamasilla de Calatrava, Ballesteros, Brazatortas, Solana del Pino, Mestanza, Calzada de Calatrava, Aldea del Rey, Almodóvar del Campo, Mina de Asdrúbal y Fuencaliente, no tuvieron intervención alguna "ni en pro ni en contra del Movimiento en sus primeros días, pero con anterioridad a éste, todos los individuos demostraban su afecto y simpatía por la Causa Nacional". El 25 de julio todas las fuerzas fueron concentradas en Ciudad Real y el 29 enviadas a Somosierra y Alto de los Leones; desde allí "en la noche del uno al dos de agosto de 1936 se pasaron dos de las Compañías a la zona Nacional, demostrando con esto su adhesión a la Causa Nacional".
Las fuerzas del puesto de Carabineros de Almadén se unieron "a los elementos marxistas" y fueron enviados a sofocar la rebelión de El Viso (Córdoba). En Puertollano existía otro puesto de Carabineros que "se unió también a los marxistas desde los primeros momentos" destacando el Comandante de Puesto que organizó milicias "contra la Causa Nacional" que salieron hacia el frente de guerra en Miajadas, "ignorándose en la actualidad el paradero de este personajillo marxista".

El Alzamiento NacionalInforme del Comisario Jefe de Ciudad Real (22 de abril de 1942)
El Comisario Jefe de Ciudad Real informa sobre lo acontecido en los principales pueblos de la provincia. En Puertollano, después de celebradas las elecciones de febrero de 1936, obtiene mayoría el Partido Socialista. "A partir de la fecha mencionada se suceden huelgas y atropellos a personas sin que la importancia de los hechos perturbasen grandemente el orden público; la mayor gravedad de estas anormalidades correspondió a las huelgas mineras". 
Refiere el informe también el caso de la familia Cabañero, que una vez que se produjo el "Glorioso Alzamiento Nacional", Juan Gregorio Cabañero y sus tres hijos "no entregaron las armas solicitadas por las hordas y se hicieron fuertes en su casa de la calle Prim". Resistieron hasta el mediodía del 19 de julio cuando les lanzaron cargas de dinamita. "Los cuatro familiares, después de haber causado bajas en la horda, perecieron en el incendio y arrasamiento de su morada".
También recoge el informe la formación de la milicia local de Puertollano, formada por unos 250 hombres, "cada uno cobraba diez pesetas diarias". La milicia permaneció en Puertollano hasta finales del 36 y "fueron el brazo ejecutor de los atropellos a personas y propiedades de la localidad y pueblos limítrofes".

El Alzamiento NacionalInforme del Jefe de Falange de Puertollano (2 de junio de 1942)
El Jefe local de Falange en Puertollano informa de los mismos hechos y añade algunos datos más. Antes del 18 de julio refiere un intento de asesinato del médico Pedro Úbeda y del asesinato del falangista José Hernández Novas, todo ello con la complicidad de las autoridades y de la Guardia Civil. "La noche del 18 de julio "varios elementos de orden se ofrecieron incondicionalmente a la Guardia Civil, indicándoseles se retiraran a sus domicilios". 
Refiere también el "acto patriótico" de la familia Cabañero que se negaron a entregar las armas y se atrincheraron en su casa, donde resistieron "hasta la llegada de la Guardia Civil que como ya se indica cooperó activamente con las hordas, reduciendo entonces la casa a cenizas".
Las organizaciones UGT y CNT y la Guardia Civil fueron "las que sofocaron el Glorioso Movimiento Nacional en esta localidad".

El Alzamiento NacionalInforme del Jefe de Falange de Fuencaliente (18 de marzo de 1943)
Respondiendo a los mismos puntos que los informe anteriores, el jefe de Falange Local de Fuencaliente, Modesto Fernández, manifiesta que "el estado del orden público a partir de las elecciones de 1936 fue pésimo en todos los aspectos". También declara que del Movimiento Nacional "solo tenían noticias los camaradas que fueron asesinados, todos ellos fundadores del Partido". Respondiendo a otro apartado declara que "los marxistas se hicieron cargo de todas las fincas y formaron los llamados Comités Rojos". Respecto a "la liberación fue acogida con grandes muestras de satisfacción saliendo el personal de Derechas a recibir a las tropas a varios kilómetros entregándole ramos de flores y abundantes regalos". Despide el oficio "por Dios, España y su Revolución Nacional Sindicalista".

Cárceles y sacas. Informe del Director de la Prisión Provincial de Ciudad Real (2 de febrero de 1941)
Informe del Director de la Prisión Provincial dando cuenta de las altas y bajas de presos desde agosto de 1936 a febrero de 1937. Explica que las sacas de detenidos las ordenaban las "autoridades rojas" y las organizaba el Comité de Cárcel, y que "aparecen justificadas dichas salidas como para practicar diligencias gubernativas sin que se hiciera constar que dichas salidas, en muchos casos, era para ser fusilados". Todos los miembros que formaron el Comité de Cárcel estaban ya ejecutados.
En la relación de bajas producidas en estos meses figuran los nombres de 272 presos, de los cuales 238 fueron con seguridad asesinados. Las bajas se produjeron especialmente en los meses de septiembre y octubre de 1936. El 9 de septiembre de 1936, 29 presos causaron baja; el día 17 del mismo mes, fueron 34 los presos que causaron baja; y el 17 de octubre, 36 presos más no volvieron a la cárcel. Todas las bajas aparecen justificadas como "diligencias gubernativas". 
En esta lista figuran los nombres de 13 vecinos de Fuencaliente. Los hermanos Aquilino y Francisco Blasco Ramírez (números 50 y 52 de la lista) fueron "sacados" el 8 de septiembre de 1936, apenas una semana después de su detención en Fuencaliente, por lo que es de suponer que se encontraban en prisión preventiva y no habían sido condenados. Los otros 11 detenidos de Fuencaliente que se encontraban en dicha prisión habían sido condenados por "conspiración a la rebelión" en la causa N.º 6 de 24 de octubre de 1936. Manuel Conde Cedrón, número 195, de la relación, fue baja el 31 de octubre de 1936. Venancio Alonso Muñoz (225), Román Alonso Muñoz (226), Manuel Alonso Muñoz (227), Máximo Díaz Rodríguez (228), Benigno Díaz (Rodríguez) Ramírez (229), Onésimo Gutiérrez Pérez (230), Eduardo Vázquez García (231), Pablo Díaz Poyatos (235), Segundo Gil Gómez (236), e Ildefonso Muñoz Muñoz (237) figuran como bajas el 5 de noviembre de 1936.

Cárceles y sacasInforme del Alcalde de Fuencaliente, Antonio Gutiérrez (9 de julio de 1941)
Siguiendo instrucciones de la Fiscalía, el Alcalde de Fuencaliente remite "información comprensiva del funcionamiento del Comité en esta localidad"
En su informe expresa: "Que los componentes del expresado Comité nombraban una pareja de los llamados milicianos o agentes a sus órdenes, los que escopeta en mano, llegaban a los domicilios desde donde los conducían al Depósito Municipal en donde tenían guardia permanente la que no les permitía la llegada de sus familiares a las rejas de la cárcel al tener que llevarles la comida.
Que en esta localidad no fue inmolada ni extraída persona alguna para ser asesinada ni tampoco martirizada. Solo se dio el caso de que hallándose detenidos en este Depósito municipal varias personas en número de once, jóvenes todos, fueron sacados y conducidos a Ciudad Real de cuya prisión fueron extraídos y vilmente asesinados en lugares distintos, ignorando hasta hoy el sitio de su ejecución de algunos de estos" .
También da cuenta el Alcalde, Antonio Gutiérrez, en su informe, de las personas que formaban parte del "llamado Comité Revolucionario y Frente Popular" y de su paradero actual: "Gregorio Delgado Gutiérrez (ejecutado), Frutos Fernández Pozo (ídem), Gerardo García-Moreno Gil (ídem.), Antonio Medel Bella (ídem.),  Santiago Torres Alonso (ídem.),  Inocencio Darío Bernabé Díaz (desconocido suponiendo esté tirado a monte), Francisco Gutiérrez Muñoz (detenido en ignorada prisión), Restituto Coslado Herrero (detenido en ignorada prisión), Antonio Muñoz Mohedano (según rumor se halla en Francia), José Duque Redondo (ejecutado)".

Declaración de León Ramírez Delgado ante el Juez Municipal (15 de mayo de 1944)
Por mandato del Fiscal de la Causa, se ordena al Juez Municipal de Fuencaliente, Manuel Muñoz Guarasa, que haga relación de Excautivos y les tome declaración. 
León Ramírez Delgado, "de treinta y seis años de edad, casado, labrador", declara: " Que fue detenido el día veintiuno de agosto de mil novecientos treinta y siete por orden del Comité Rojo de esta villa, que lo constituían Román Muñoz Burgos, Gregorio Delgado Gutiérrez, Frutos Fernández Pozo, Antonio Muñoz García-Moreno, Regino Morales Vates, Fernando García Lozano y Miguel Díaz, todos de esta vecindad". 
Desde Fuencaliente lo llevaron a Almodóvar del Campo, luego al campo de trabajo de Albatera (Alicante), y después a Puertollano. Estuvo preso hasta terminar la guerra. Por último declara "que el trato que le dieron fue regular".

Declaración de Luis Santos Díaz (15 de mayo de 1944)
El  Juez Municipal de Fuencaliente, Manuel Muñoz Guarasa, después de las gestiones practicadas, hace relación de los excautivos residentes en la localidad, que son León Ramírez Delgado, César Muñoz Bernabé, Luis Santos Díaz, Francisco Ramírez Castilla, Ángel Muñoz Pérez, Antonio Muñoz Díaz, y Francisco Carrasco Benítez. 
Luis Santos Díaz, "de cuarenta y un años de edad, casado, albañil", declara: "Que fue detenido el día veintiuno de agosto de mil novecientos treinta y siete, y que lo fue por orden gubernativa". Lo detuvieron unos guardias de asalto que estaban prestando servicio en el pueblo. Lo llevaron detenido a Almodóvar del Campo, y después a la prisión de Ciudad Real. De aquí lo llevaron a Albatera, luego a Orihuela, y después a San Miguel de los Reyes (Valencia). Después fue trasladado a Mora de Toledo donde estuvo "hasta el día de la liberación".  Por último declara "que el trato que les daban era muy malo, lo mismo de comer, que de todo".

Declaración de César Muñoz Bernabé (16 de mayo de 1944)
El  Juez Municipal de Fuencaliente, Manuel Muñoz Guarasa, acompañado del Secretario del Juzgado, Gregorio Alonso, sigue tomando declaración a los excautivos de la localidad.
César Muñoz Bernabé, "de cincuenta y ocho años de edad, soltero, labrador", declara: "Que fue detenido el día veintiuno de agosto de mil novecientos treinta y siete, interviniendo en su detención unos guardias de asalto"Estuvo detenido en Almodóvar del Campo, y después en la prisión de Ciudad Real. De aquí lo llevaron a la prisión de Orihuela, y después lo devolvieron a Ciudad Real desde donde lo pusieron en libertad el día dos de febrero de 1939. Respecto al trato recibido declara "que de comer muy mal, pero que castigarle que no".

Declaración de Francisco Carrasco Benítez (16 de mayo de 1944)
Francisco Carrasco Benítez, que luego sería conocido en el pueblo como Curro el Municipal, declara tener "cuarenta y tres años de edad, casado, de profesión Cabo de Vigilantes Nocturnos".
Fue detenido el día 23 de julio de 1936 por orden del Comité Rojo de la localidad que estaba compuesto por "los vecinos de la misma Antonio Cepas Trenado, Antonio Ramírez García, Francisco Muñoz Murillo, Miguel Díaz y otros varios que ignora". Lo tuvieron preso en la cárcel del pueblo hasta el diez de agosto, que lo pusieron en libertad "mediante el pago de doscientas pesetas que le echaron de multa". Respecto al trato declara que no pudo ser peor.
Al salir de la cárcel se marchó del pueblo y consiguió unirse a las fuerzas nacionales en el Santuario de la Virgen de la Cabeza, donde estuvo hasta mayo de 1937 que fue hecho prisionero. Fue trasladado al penal de San Miguel de los Reyes (Valencia) donde permaneció en un batallón de trabajo hasta el día de la liberación.

Declaración de Ángel Muñoz Pérez (16 de mayo de 1944)
Ángel Muñoz Pérez, "de cuarenta y cinco años de edad, casado, de profesión Vigilante nocturno", declara: "Que fue detenido el día veintiuno de agosto de mil novecientos treinta y siete, interviniendo en la detención unos guardias de asalto que se encontraban prestando servicio en en esta localidad, los que le dijeron que lo detenían por orden gubernativa".
Estuvo preso en Almodóvar del Campo, después en la prisión provincial de Ciudad Real, de aquí lo trasladaron al Batallón disciplinario N.º 2 en Puertollano, y finalmente lo llevaron a Chillón donde estuvo hasta el final de la guerra.
Referente al trato que le dieron  "en todos los sitios mencionados, no pudo ser peor, pero que pegarle no le pegaron, que no hacían mas que amenazarle".

Declaración de Antonio Muñoz Díaz (16 de mayo de 1944)
Antonio Muñoz Díaz, "de cuarenta años de edad, soltero, labrador", declara: "Que fue detenido el día veintiuno de agosto de mil novecientos treinta y siete, y que las personas que intervinieron en su detención fueron unos guardias de asalto".
Lo llevaron a la cárcel de Almodóvar del Campo, después en la prisión provincial de Ciudad Real, y de aquí al campo de trabajo de Albatera (Alicante). Después lo trasladaron a Puertollano donde estuvo hasta acabar la guerra. Que el trato que le daban era "nada más que regular".

Declaración de Francisco Ramírez Castilla (17 de mayo de 1944)
El  Juez Manuel Muñoz Guarasa, y el el Secretario del Juzgado, Gregorio Alonso, toman declaración al último de la lista de excautivos.
Francisco Ramírez Castilla, "de sesenta y tres años de edad, viudo, de profesión labrador", declara: "Que fue detenido el día veintiuno de agosto de mil novecientos treinta y siete"  por los mismos guardias de asalto que los anteriores.
El mismo día de su detención lo llevaron a la prisión de Almodóvar del Campo, después a la prisión de Ciudad Real, y luego lo llevaron a Orihuela; "allí no le hicieron trabajar debido a la edad". Mas tarde lo volvieron a traer a la cárcel de Ciudad Real y en enero de 1939 lo pusieron en libertad. 
En cuanto al trato que le dieron "no era bueno respecto a la comida, y que pegarle nunca le pegaron".

Checas marxistasEscrito del Alcalde sobre el funcionamiento de las "checas marxistas" (24 de junio de 1941)
El alcalde de Fuencaliente, en aquel momento Luis Santos, en respuesta a un telegrama, y un edicto inserto en los Boletines Oficiales, sobre funcionamiento de las checas marxistas "cúmpleme participarle que en esta localidad solo funcionaron los llamados Comités Revolucionarios compuestos por miembros de las organizaciones y que hacían las funciones de checas, pero que sus actividades solo se limitaron a la práctica de detenciones sin llegar a la torturación".

Actuación de la Justicia (Pieza 5): Causa instruida a los detenidos en Fuencaliente (24 de octubre de 1936)
Después del 18 de julio de 1936, al no tener éxito la sublevación, se procedió a detener a las personas que se creía implicadas en el intento de golpe de estado. En Fuencaliente fueron detenidas, que sepamos, catorce personas, acusadas de pertenecer a Falange y estar implicadas en la rebelión militar. En un primer momento fueron detenidos a finales de julio y puestos en libertad, pero a mediados y finales de agosto fueron detenidos de nuevo y trasladados a la prisión de Almodóvar. De aquí pasaron a la prisión de Ciudad Real a la espera de juicio bajo la acusación de "conspiración a la rebelión". Dos de los detenidos, los hermanos Aquilino y Francisco Blasco Ramírez, no tuvieron la oportunidad de ser juzgados pues el 8 de septiembre de 1936, apenas una semana después de su detención, fueron sacados de la cárcel y asesinados (sus cadáveres no fueron hallados). 
Los otros detenidos corrieron la misma suerte, aunque antes de su desaparición fueron juzgados. Después de "un juicio oral y público ante un Tribunal Popular" fueron sentenciados el 24 de octubre de 1936; de los doce detenidos solo uno salió absuelto y el resto condenados a penas entre diecisiete y veinte años de prisión.  Apenas una semana después, el 31 de octubre, fue "sacado" Manuel Conde; y el 5 de noviembre de 1936 fueron sacados todos los demás y fusilados en distintos sitios. De algunos se pudo exhumar su cadáver (en Bolaños y en Fernán Caballero), en otros casos se ignora dónde fueron inhumados. En la primera entrada de este blog sobre la Causa General se hace referencia a cada uno de ellos.
La causa contra los detenidos (causa N.º 6 de 1936) fue instruida por un Juzgado Especial de Ciudad Real, el cual dicto sentencia el 24-10-1936. El documento que se conserva es una copia literal de la sentencia, que se hizo en el 6 de octubre de 1942 con el fin de adjuntarlo a la Causa General.
En Ciudad Real a veinticuatro de octubre de mil novecientos treinta y seis. Visto en juicio oral y público... por el delito de conspiración a la rebelión contra los procesados
Manuel Conde Cedrón, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Antonio y de Ignacia, de 26 años de edad, soltero, Secretario del Juzgado Municipal,
Onésimo Gutiérrez Pérez, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Evaristo y de María, de 26 años, soltero, dependiente,
Ildefonso Muñoz Muñoz, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Alejandro y de Felipa, de 19 años, soltero, estudiante,
Manuel Alonso Muñoz, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Cónsul y de Tomasa, de 19 años, soltero, estudiante,
Eduardo Vázquez García, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Melquiades y de Águeda, de 28 años, soltero, carnicero,
Román Alonso Muñoz, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Víctor y de Mónica, de 22 años, soltero, del comercio,
Venancio Alonso Muñoz, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Víctor y de Mónica, de 22 años, soltero, médico,
Benigno Díaz Ramírez, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Antonio y de Rufina, de 37 años, casado, labrador,
Segundo Gil Gómez, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Antonio y de Francisca, de 39 años, soltero, farmacéutico,
Vicente Coslado Fernández, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Eulalio y de Epifanía, de 18 años, vendedor de periódicos,
Máximo Díaz Rodrigo, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Francisco y de Faustina, de 26 años de edad, soltero, jornalero,
Pablo Díaz Poyatos, natural y vecino de Fuencaliente, hijo de Ambrosio y de Basilisa, de 34 años de edad, soltero,  jornalero...
RESULTANDO: Que en le día de hoy el Jurado ha dictado en esta causa el siguiente veredicto:
1ª Pregunta: En Fuencaliente y con conocimiento previo del alzamiento militar en armas contra los poderes legítimos de la República que se produjo en la madrugada el 17 al 18 de julio próximo pasado, el procesado Manuel Conde Cedrón elemento de falange española de la localidad se reunió con otros individuos de la misma y de idéntica significación política en el local Centro Republicano Autónomo en la noche del 19 del propio mes concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo resolviendo ejecutarlo, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. -
2ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Onésimo Gutiérrez Pérez… se reunió con otros individuos de la misma y de idéntica significación política en el local Centro Republicano Autónomo… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
3ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Ildefonso Muñoz Muñoz… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
4ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Manuel Alonso Muñoz… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
5ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Eduardo Vázquez García… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
6ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Román Alonso Muñoz… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
7ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Venancio Alonso Muñoz… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
8ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Benigno Díaz Ramírez… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
9ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Segundo Gil Gómez… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
10ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Vicente Coslado Fernández… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - No
11ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Máximo Díaz Rodrigo… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
12ª Pregunta: En Fuencaliente…, el procesado Pablo Díaz Poyatos… se reunió con otros individuos… concertándose todos ellos para la realización del alzamiento en dicho pueblo…, si bien no lo llevaron a efecto por faltar a al reunión el jefe del partido Francisco Blasco Ramírez?. - 
RESULTANDO: El Ministerio Fiscal califico los hechos procesales como delito de conspiración a la rebelión del artículo 241 del Código de Justicia Militar.
RESULTANDO: La Defensa estableció negar los hechos… y que los realizados no son constitutivos de delito.
CONSIDERANDO: Que de las contestaciones afirmativas dadas a las preguntas del veredicto, a excepción hecha de la décima, se desprende la existencia de un delito de rebelión militar en grado de conspiración previsto y penado en el artículo 241 del Código de Justicia Militar… que son responsables en concepto de autores los procesados… toda vez que los mismos se concertaron al efecto de realizar el delito mencionado acordando ejecutarlo.
CONSIDERANDO: Que de las contestación negativa dada a la décima pregunta del veredicto, se desprende la no existencia de delito alguno… Vicente Coslado Fernández… por lo que procede su absolución.
FALLAMOS: Que debemos condenar y condenamos al procesado Onésimo Gutiérrez Pérez como autor de un delito de rebelión militar en grado de conspiración a la pena de veinte años de reclusión temporal; y a los procesados Manuel Conde Cedrón, Ildefonso Muñoz Muñoz, Manuel Alonso Muñoz, Eduardo Vázquez García, Román Alonso Muñoz, Venancio Alonso Muñoz, Benigno Díaz Ramírez, Segundo Gil Gómez, Máximo Díaz Rodrigo y Pablo Díaz Poyatos,… a la pena de diecisiete años y cuatro meses de reclusión temporal para cada uno... inhabilitación absoluta y pago de las costas procesales. Y debemos absolver y absolvemos al procesado Vicente Coslado Fernández... póngasele inmediatamente en libertad.
Lo pronunciamos, mandamos y firmamos. José Zurita - José Labajo - José de Castro 

Actuación de la Justicia (Pieza 5): Los cargos de Justicia en Fuencaliente durante la guerra civil.
Uno de los procedimientos seguidos, dentro de la Causa General, fue pedir a todos los Juzgados Municipales que informarán sobre "quiénes desempeñaron los cargos de Jueces, Fiscales y Secretarios antes del 18 de julio de 1936 y durante la dominación marxista". 
En cumplimiento de la orden, el Juez Municipal de Fuencaliente, Calixto Gutiérrez García, hace constar en un escrito de 10 de octubre de 1942 que, de los antecedentes que obran en el Juzgado, resultaba que el 18 de julio de 1936 desempeñaban los cargos del Juzgado: Diego Rísquez Bernabé, juez propietario; Manuel Muñoz Guarasa, juez suplente; Calixto Gutiérrez García, fiscal propietario; Alejandro Muñoz Díaz, fiscal suplente; y Antonio Conde Vázquez, secretario. 
"Detenidos por aquellas fechas el Juez y Secretario fueron puestos en libertad después de breves días, hasta ser depuestos y sustituidos todo el personal por elementos del llamado Frente Popular. La actuación de aquellos durante el tiempo de dominación marxista... se limitó a la actividad exigida por la función propia del Registro Civil, pues las demás funciones... se desempeñaban por elementos del Frente Popular, los que llegaron incluso a instruir sumarios por robo, que conclusos entregaban al Juzgado con la sola misión de enviarlos a la Superioridad. Era pues un desempeño de funciones en un estado de violencia moral, lo que no impidió como correspondía a hombres de filiación antimarxista y patriotas que lograron conservar íntegro el Registro Civil y asegurar su funcionamiento normalmente, así como el Archivo, e impidieron la celebración de matrimonios ilegales, y someter su escasa actuación a los dictados de la ley" 
Como elementos del Frente Popular, los cargos de la justicia municipal fueron desempeñados por Santiago Torres Alonso, juez propietario, sustituido posteriormente por Manuel Gahete BarragánAntonio Pérez Ramírez, juez suplente; Bernardo Pérez Castilla, fiscal propietario; y Manuel Duque Redondo, fiscal suplente. En funciones de Secretario actuaban  "hombre buenos". La actuación de estas personas "en el ejercicio de sus funciones se desconoce en el fondo, caracterizándose por una inactividad o pasividad, consecuencia de la ineptitud e incapacidad de los mismos; el Registro Civil, no obstante su estado desordenado, fue conservado por los mismos". 
De las personas antes mencionadas, consta que Santiago Torres Alonso (médico y juez municipal) murió en la cárcel de Almodóvar en 1940, y Manuel Duque Redondo fue condenado a 30 años de prisión. Manuel Gahete Barragán, Antonio Pérez Ramírez y Bernardo Pérez Castilla no consta que fueran represaliados.

Autoridades Locales. Informe del Comandante de la Guardia Civil (7 de mayo de 1941)
La pieza número 7 de la Causa General se dedica íntegramente a la actuación de las autoridades gubernativas locales. En un informe de la Comandancia de la Guardia Civil constan los nombres de las personas que formaron parte de los Comités de Defensa en los pueblos de la provincia. Señalar que los nombres de las personas que formaron parte del Comité de Defensa de Fuencaliente, según los datos de la Comandancia, no coinciden exactamente con los del informe que mandará el Alcalde un poco después en el mes de julio, y que figura mas arriba en esta página.
Las personas que formaban el Comité de Defensa en Fuencaliente, según este informe, eran Gerardo García Moreno, Inocente Bernabé Díaz (en realidad se llamaba Inocencio), Gregorio Delgado Gutiérrez, Antonio Muñoz Mohedano, Antonio Medel Bella, Restituto Coslado Herrero, Francisco Gutiérrez Muñoz, y Román Muñoz Burgos. Sobre su paradero los cita a todos como "ejecutados". Contrariamente según el informe del Alcalde, Restituto Coslado y Francisco Gutiérrez estaban "detenidos en ignorada prisión". También, según el informe del Alcalde, Inocencio Bernabé estaba "tirado a monte" y Antonio Muñoz Mohedano "según rumor se halla en Francia".
El informe de la Comandancia también hace una "relación nominal de las personas que fueron inmoladas por las hordas marxistas durante la dominación roja en esta provincia". La lista la forman las trece personas que fueron detenidas en julio y agosto de 1936 acusadas de estar implicadas en la sublevación militar; son los trece primeros de la lista que todavía existe en lápida de la cruz de los caídos de la puerta de la iglesia.

Autoridades Locales. Informe de la Guardia Civil de Fuencaliente (12 de junio de 1946)
La Causa General se dilató tanto en el tiempo que, cinco años más tarde en 1946, el Cabo encargado del puesto de la guardia Civil de Fuencaliente, cumpliendo lo ordenado, remite "relación de las personas  que durante el Glorioso Movimiento Nacional pertenecieron a las Corporaciones municipales y comités rojos en esta localidad, con expresión de su actuación durante el dominio rojo y su persecución con las personas de derechas".
Jacinto García Luna: En unión de otros, condujo hasta el apartadero de El Horcajo al vecino de Almodóvar Victoriano Gil y sus dos hijos que luego fueron asesinados por otros de su pueblo, por lo que se le acusa de cómplice del delito. 
Frutos Fernández Pozo: (Vocal del Partido Comunista). Se le acusa de acompañar a Jacinto García Luna en los hechos anteriores.
Gerardo García Moreno Gil: (Presidente del Comité). Condujo a Ciudad Real a uno de los que allí mataron "sacándoles antes a los familiares la cantidad de mil pesetas prometiéndoles le pondrían en libertad".
Escolástico Camacho Coslado: (Concejal). "Este individuo pertenecía al Partido Comunista, se distinguió por cometer robos de todas clases, destructor del retablo de la iglesia, llevándose las maderas". 
Regino Morales Vates: (Vocal del Comité). "Socialista, cooperó en la quema de los santos y ornamentos de la iglesia... suponiendo se apoderó de las prendas que le gustaron".
Miguel Muñoz Murillo: (Vocal del Comité). "Pertenecía al partido Comunista desde los primeros momentos se dedicó a apoderarse de todo cuanto pudo, fincas, animales de todas clases. Prestó servicios en las Milicias locales".
Florencio Gómez Bernabé: "Afiliado al partido Comunista, elemento muy excitador a la matanza de las personas de derechas, elemento muy peligroso".
Felipe García García: (Vocal del Comité). "Comunista, siendo un excitador para las masas para el asesinato de las personas de derechas".
Benigno Cañas Contador: "Socialista, este individuo era uno de los que se dedicaban a la destrucción de las iglesias y detenciones de las personas de orden, hacer registros y apoderarse de los objetos que le gustaban, y espía de mucha confianza de los rojos".
José Serrano Aranda: (Presidente del Socorro Rojo). "Comunista de mucho peligro, en la vía pública vociferaba que había que encarcelar a todas las personas que olieran a derechas".
Víctor José Duque Redondo: (Vocal del Comité). "Se hizo miliciano al estallar el Movimiento, dedicándose a la detención de las personas de derechas, incitando a la matanza de los derechistas".
Manuel Duque Redondo: "Este individuo era de los que figuraban como elemento sentenciador en los Juzgados en el Tribunal de Ciudad Real, haciendo cargos graves contra los detenidos, por lo que fueron condenados a muerte".
Juan José García Moreno Muñoz: (Alcalde). "Pertenecía al partido Izquierda Republicana, ordenando la detención de personas de orden".
Zacarías Mata Castellanos: "En compañía de otros anduvo por los cortijos deteniendo a las personas que eran derechistas cometiendo abusos en las mujeres".
Francisco Duque Pérez: "Fue otro de los que se dedicaron a las detenciones de las personas de orden por los cortijos".
Restituto Castellanos Fernández: (Vocal). "En unión del anterior recorriendo los cortijos deteniendo a las personas de derechas. Perteneciente al partido Socialista".
Manuel Muñoz Soto: "Fue uno de los que armado se dedicó a detener a las personas de orden haciéndolas sufrir cuanto podía. Pertenecía al partido Comunista".
Antonio Medel Bella: (Vocal del Comité). "Este individuo practicó detenciones, saqueos, siendo uno de los que condujo a la capital a los detenidos que allí fueron asesinados".
Fernando García Lozano: (Alcalde). "Pertenecía al partido Socialista, ejerciendo el cargo de Secretario del partido y presidente de la contabilidad".
Catalino Sánchez Redondo: "Pertenecía al partido Juventudes Socialistas, prestó servicios con armas en las carreteras, en Villanueva de Córdoba tomó parte en el fusilamiento de ocho guardias civiles".
Francisco Muñoz Murillo: (Sargento de Milicias). "Este individuo reconocido por las personas de orden como el más causante de todo lo malo que se cometía en el pueblo, era el que ordenaba las detenciones y cometía toda clase de atropellos en las personas y propiedades".
Antonio Muñoz García Moreno: (Alcalde). "Era uno de los que más se distinguía en detener y ordenar se hiciera sufrir a los de derechas".
Román Muñoz Burgos: (Alcalde). "Este individuo fue uno de los testigos falsos de las personas de este pueblo que mataron en Ciudad Real y uno de los que fueron incautándose de los bienes de todas clases de las personas de orden".
Felipe Camacho Coslado: (Secretario del Comité). "Pertenecía al partido Comunista, tomaba declaraciones a las personas de derechas, poniéndoles multas a su capricho, y fue al asalto del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, siendo el conductor de los asesinados".
Darío Inocencio Bernabé Díaz: (Presidente del Comité). "Este individuo pertenecía al partido Comunista, era uno de los mas exaltados en sus ideas avanzadas, hizo cuanto pudo en registros y detenciones, era muy peligroso, en la actualidad se encuentra tirado en la sierra".
Fernando García Ramírez: (Vocal del Comité). "Formaba parte del tribunal que condenaba las penas de muerte a las personas de derechas".
Enrique Medel Bella: "Era un afiliado a los partidos de izquierdas deteniendo a un individuo el que entregó al Comité rojo desapareciendo". 
De los consignados anteriormente son difuntos Juan José García Moreno Muñoz, Fernando García Ramírez, Víctor José Duque Redondo, Felipe García García, Miguel Muñoz Murillo, Regino Morales Vates, Frutos Fernández Pozo, Antonio Medel Bella, Gerardo García Moreno Gil, Escolástico Camacho Coslado, y Fernando García Lozano. Benigno Díaz Muñoz en Francia, y Darío Inocencio Bernabé Díaz huido en la sierra.

Daños causados por la "subversión roja". Informes del Juzgado, del Alcalde y del Párroco (noviembre de 1942)
La pieza octava de la Causa General recoge informes sobre los daños causados por la "subversión roja" en iglesias y edificios públicos. El Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Almodóvar pide al Juzgado de Fuencaliente que practique "las diligencias oportunas conducentes a determinar aproximadamente el valor de los daños causados por la subversión roja en esa villa". El alcalde y el párroco de Fuencaliente remiten los informes solicitados.
Un oficio del Juzgado certifica que según los datos suministrados por el alcalde Antonio Gutiérrez "los daños causados aproximados por la subversión marxista en inmuebles propiedades del Municipio se elevan a doscientas mil pesetas, en los de propiedad particular cien mil, y en lugares sagrados ciento cincuenta mil." El cura párroco, José María Cañadillas, informa que "los daños causados por subversión marxista por destrucción en esta iglesia parroquial y en la ermita de San Antonio se elevan a ciento sesenta mil pesetas". También se recoge la comparecencia pericial de Varsen Hornero García, carpintero, nombrado perito para que valore los daños en la iglesia, quien manifiesta que "según su leal saber y entender calcula los daños en ciento cincuenta y cinco mil pesetas". También se recoge la comparecencia del albañil Luis Santos Díaz nombrado perito por el Juzgado para que valorara los daños en los edificios de propiedad particular, quien manifiesta que "según su leal saber y entender calcula los daños en noventa y dos mil pesetas".

La Enseñanza. Maestros y maestra de la provincia de Ciudad Real durante la Guerra Civil
Los últimos documentos de la Causa General se refieren a la situación de la enseñanza durante la guerra civil. A instancia de la Fiscalía se pide a la Delegación de Enseñanza listado de los maestros y maestras que ejercieron su labor durante "la dominación marxista". En el listado aparecen los nombres de 291 maestros y 244 maestras y la situación en la que se en encontraban en el año1946.
La maestra de Fuencaliente fue Ángeles Arista Bonillo, y continuaba en su puesto. El maestro que ejerció el puesto durante la guerra se llamaba Manuel García Gil y también continuaba en su mismo destino en 1946. El listado completo se puede encontrar en la página 286 de los archivos digitalizados de Causa General (pieza 11).